Friday, March 11, 2011

Busca la paz

Así la paz de Cristo reinará en sus corazones…

(Col 3, 15)


La experiencia les mostrará que la paz,
que irradia en sus almas la caridad,
el amor de Dios y del prójimo,
es el camino recto hacia la vida eterna.

(Juan de Bonilla, XVI)


Nuestra época es un tiempo de agitación y de inquietud. Esta tendencia, evidente en la vida diaria de nuestros contemporáneos, se manifiesta también muy a menudo en el ámbito mismo de la vida cristiana y espiritual: nuestra búsqueda de Dios, de la santidad, del servicio al prójimo es también, frecuentemente, agitada y ansiosa, en lugar de ser confiada y apacible, como debería serlo si estuviésemos en actitud de niños pequeños, como pide el Evangelio.

Sin embargo es fundamental que comprendamos algún día que el camino hacia Dios y hacia la perfección que se nos exige es mucho más eficaz y breve, y mucho más fácil también, en la medida en que el hombre haya aprendido, poco a poco, a conversar en toda circunstancia la paz profunda de su corazón. Porque, de esta manera, el hombre se vuelve dócil al Espíritu Santo, y el Señor hace en él, por su gracia, mucho más que lo que él podría hacer por sus propios esfuerzos.

Para comprender lo fundamental que es, para el desarrollo de la vida cristiana, esforzarse en adquirir y conservar en la mayor medida posible la paz del corazón, lo primero que debemos hacer es estar totalmente convencidos de que todo el bien que podemos hacer viene de Dios y sólo de Dios. «Sin mí no pueden hacer nada», ha dicho Jesús (Jn 15, 5). No ha dicho: sin mí no pueden hacer gran cosa, sino «no pueden hacer nada». Es esencial para nosotros que estemos convencidos de esta verdad.

Jacques Philippe
Extraído de «Busca la Paz y consérvala – Pequeño tratado sobre la paz del corazón»
iglesia.org

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